MADRID

Madrid ciudad, Madrid provincia, Madrid comunidad autónoma. Mis primeros dieciseis años transcurrieron en la calle del Ave María en Lavapiés, viví en el barrio de Suanzes, en Carabanchel y vivo en Leganés. Mi padre nació en la calle del Olmo, mi madre en la calle Ayala. Mi abuelo paterno tambien era de Madrid y el resto de ellos se reparten entre La Mancha, La Alcarria y Sevilla. Mis primeras correrías ocurrieron entre la calle de Atocha y la calle de Toledo. Allí comenzaron muchas cosas. Todas aquellas que nos acompañan a lo largo de la vida. Muchas de las que van forjando el caracter de una persona. Este blog es mi pequeño homenaje a ese Madrid del que poco a poco he ido aprendiendo, al que he conocido "in situ" y a través de todo lo leido, escuchado y visto. Si teneis a bien colaborar será realmente un placer por mi parte que lo hagais. Muchas gracias.

sábado, 18 de octubre de 2008

CALLE DEL AVE MARIA

En el tercer piso de esta casa pasé mi infancia y parte importante de mi pubertad. No se si fueron los años mas felices de mi vida o no, pero de momento son los mas entrañables. Fueron los que marcaron mi devenir posterior. Aqui di la bienvenida a mucha gente en mi vida y me tocó despedir a otra tanta. Solo su fachada indica su antigüedad. De hecho el casero orgulloso decía que tenía una cédula firmada por Carlos III con respecto a la casa. Se puede imaginar cuan añejo es el edificio. Recuerdo que hubo problemas incluso con sus cimientos hechos de madera y tuvo que ser apuntalada a través del patio. Subir a la buhardilla era una experiencia que mezclaba el miedo, la curiosidad y una fascinación hacia el pasado. Entre telas de araña y muchísimo polvo entremezcladas existían cajas repletas de tesoros que por desgracia se pèrdieron con el tiempo. Obras de teatro originales escritas por mi abuelo. Placas fotógráficas y una especie de diapositivas de cristal. Cachibaches variados e incluso un obús que cayó de nuestra guerra civil. Aquel pasillo que antaño fuera vivienda con sus pequeños ventanucos que apenas proporcionaban luz era un mundo lleno de misterios y aventuras. Recuerdo que al abrir la puerta con la llave se abría el pasillo, a su izquierda lo que fue una cocina en su día con su hornillo de carbón. A la derecha la primera de las habitaciones. El pasillo torcía a la derecha y siguiendo recto existian tres puertas correspondientes a las tres habitaciones que hacian de buhardillas de los vecinos de la derecha. Al final el pasillo volvía a torcer a la derecha y aparecían dos hermosas habitaciones comunicadas entre sí que algún día debieron ser una salón y un comedor con el típico techo inclinado. La escalera de madera crujía con cada paso que dabamos y crujía mucho porque en el piso de debajo vivían los tios abuelos de mi madre. Mi hermano y yo nos pasabamos mucho tiempo con esos queridos ancianos que nos enseñaron a jugar a las chapas, al tute, la brisca, el burro, etc... Que nos querían como a nietos suyos y nosostros a ellos como nuestros abuelos. Esta casa poseía aun mas cosas interesantes. La famosa cueva. Refugio que fué en la Guerra Civil de los que allí habitaban cada vez que había bombardeos, que se comunicaba con la casa de al lado. De otra cueva situada unos numeros mas abajo y a traves de los túneles subterraneos que horadan el viejo Madrid mi padre siendo joven apareció en Vallecas, inconsciencias de la juventud, pero esa es otra historia. Puedo aun recordar cuando era muy pequeño como sacaban a la calle y a los balcones las personas mayores las sillas al fresco. Recuerdo incluso una vez que vinimos tarde como llamaba con las palmas y a la voz de sereno mi padre al mismo para que nos abriera el portal. El chatarrero con sus gritos subiendo la cuesta hacia la calle de la Magdalena con su carro y su burro La tienda de utramarinos, la frutería, el solar que hacia esquina con la calle de la cabeza, las paellas tan ricas que algunos domingos encargabamos en el bar de la esquina. La mirinda compartida entre mi hermano y yo en el bar Alfaro esquina con la calle del Olmo. Los amigos de mi padre y su timba. Pues mi padre nació en la calle del Olmo. Como desde el balcon siendo muy pequeños los domingos contabamos los minutos desde que había pasado el último coche hasta que pasaba el siguiente. El pan recién hecho de la taona de la calle del Olmo o los churros de la calle del Olivar. Recuerdos.

No hay comentarios: